25 de junio de 2015

Un regreso inesperado...

Casi tres han pasado desde que escribí por última vez en mi blog... y ha pasado tanto desde entonces... quise recordar porque me gustaba venir a escribir aquí y empecé a leer mucho de lo que escribí en años anteriores en algunos ratos de mi tiempo... siempre escribía de lo que pensaba o sentía y el escribir se había vuelto una necesidad para mí, mi desahogo, mi respirar de día con día, y no importaba si lo leía una persona o cien, o quienes están o no involucrados (as) con mi sentir o mi pensar. Creo que va siendo hora de regresar a las raíces...


¿Alguna vez te has sentido decepcionado? ¿O has decepcionado a alguien?

Muchas veces no entendemos el sentido de esas palabras. Sentirse decepcionado es algo con lo que lidiamos todos los días.

Quizás por amor o quizás por amistad, a menudo depositamos una fe ciega en personas. Con el paso del tiempo, deja de ser fe para dar paso a una relación de confianza, de sentimientos y de apoyo. Y situaciones que se nos presentan, nacen que perdamos la confianza en las personas, que dejemos de creer, que nos duela su actitud, su sentir...Estamos dolidos, quizás en esa fase de intentar encontrar una explicación a ese comportamiento pero, realmente eso es algo que no sucederá. Pedir explicaciones a veces es desgastante y solo empeora las cosas. Cada quien tiene sus razones por más válidas o inválidas que parezcan. Y dar explicaciones por algo que sucede, tampoco garantiza que todo regresa a la normalidad...

O por otro lado, muchas veces decepcionamos a las personas, a veces a quienes son más cercanas a nosotros o a quienes decimos amar o querer más, inclusive a la familia. Y como decía, aunque tengamos nuestras razones y para nosotros son válidas, quizás para los demás no. Cada cabeza es un mundo y lo que a nosotros puede parecernos bien en su momento, para alguien más puede ser todo lo contrario.

Debemos aceptar las lecciones de la vida que en realidad son de cada quien, porque de una u otra manera, cada quien las puso en su camino por decisión propia,Debemos extraer rápido su aprendizaje y sacarlas de una vez para continuar avanzando. Si no, corremos el riesgo de quedarnos "atascados" con las situaciones que hemos vivido y pasar a darles parte en nuestro vivir actual.

Y muchas veces (O casi siempre) quisieramos actuar, corregír, retocar, modificar, hacer algo para que no hubiera pasado. Pero... el hubiera ya no está, no existe... Ahora para adelante... con todo lo bueno y lo malo que la vida nos da... Vive con las consecuencias y aprender a vivir con los errores... De todo se aprende algo... aunque eso, los demás no lo terminen de entender...

Hoy estamos aquí... mañana, sólo Dios sabe...

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